Mmmmm nunca he sido fan de Jennifer Lopéz, aunque tengo que admitir que es una de las artistas latinas más atractivas y con más popularidad en el mundo del espectáculo. Su físico y su inigualable estilo de vestir la han llevado a la fama.
¿Quién fuera ella, no? Pero en realidad, solo una diva, que vive en el mundo del glamor se puede dar el lujo de comprar accesorios y joyería extremadamente cara. Y bueno, si no se la compra ella, siempre habrá alguien que la quiera complacer con un regalito. No sé si se acuerdan del anillo que le regaló su ex novio, Ben Affleck, quien le propuso matrimonio con un anillo de diamante rosa de 6-Quilates que costó la mínima cantidad de $1.2 millones, y que llamó la atención de todos los medios de comunicación. Para que después, de terminar so compromiso de boda, por la especulación de que Ben se la vivía de fiesta, ella terminara regresándole el anillo. Y con él, el encantador sueño de toda mujer!
¿Creen ustedes que es J-LO izo lo correcto, en regresarle el anillo?
Yo en lo personal, no se lo hubiera regresado. Y no es el hecho de tener un anillo mega hermoso y costoso, porque ya tengo uno parecido inspirado en la colección de joyería de J-Lo que me costó súper barato y está padrísimo, sino más bien es la cuestión viene del antiguo dicho de lo que se regala no se quita y con el diablo se desquita.
¿Será esto una cuestión cultural o solo soy yo la de esta idea?
Cualquiera que sea el caso, yo me quedo con mi anillo de plata fina que me costó súper barato y se ve tan real como el de J-LO.
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